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Esto es el resultado de las investigaciones que llevé a cabo en República dominicana entre junio y agosto de 2005 en el marco de un viaje financiado por una beca Zellidja. Las becas Zellidja son becas de viaje distribuidas por la asociacion francesa Zellidja a jovenes francófonos de entre 16 y 20 años quiénes, al recibir una beca, tienen que comprometerse a viajar sol@s, por lo menos un mes, y a llevar a cabo una investigación sobre el tema que eligieron y en el lugar que eligieron. Tienen que entregar un informe tras su regreso (ver www.zellidja.com). Yo soy francesa y tenia 20 años cuando viajé a este hermoso pais y elegi el tema "los negros de Republica dominicana". Era entonces estudiante en filosofia en Grenoble, viajé durante las vacaciones de verano. Elegi éste tema porque me gustaba mucho la banda Aventura y habia leido en alguna parte que en R.D. no existia racismo. Estas problematicas me llamaban mucho la atención. Esto es una parte del informe que entregué en enero del 2006.

 

NOTA: estos contenidos estan libre de derechos, se pueden retomar pero por favor en este caso avisarme en éste blog, poner un vinculo hacia la version original de éste articulo asi como mi nombre como autora: Léonie Ahrens. Muchas gracias.

Por supuesto me interesan cualquier comentario, pregunta o reflexiones sobre éste asunto complejo. No duden en contactarme en francés, español, aleman, portugués o inglès.

 

Aparencias engañosas
 

Las primeras entrevistas confirmaban la buena reputación del país : « Nosotros no hacemos diferencia entre la gente según el color de su piel », me dijó una pareja de dominicanos blancos y ricos quienes, curiosos de saber que hacía ahí, me interpelaron en la calle. Lo mismo con Rosanna, 19 años y secretaria en la oficina comercial franco-dominicana y mestiza clara : « Yo no tengo preferencias según el color de la piel en mis relaciones sociales. Trato a todos por igual, como todos aquí. Nosotros, los dominicanos pensamos que el color de la piel no califica a la persona. No hay racismo porque la cultura dominicana proviene de tres culturas y de tres razas ».

Para Xiomara, 25 años, secretaria en la sede de un sindicato de camioneros en Jimaní, « El único problema es Haití. Sin embargo, no diría que hay racismo, pués las estructuras sociales de antes han desaparecido. Hay muy poco racismo, excepto entre los más ricos. Pero se trata de casos aislados ». Esta afirmación se repetía mucho: solo los ricos son racistas… ¿Qué pensar de todo esto?

Otro fenómeno extraño: a la pregunta « ¿de qué color eres? », 95 % de mis interlocutores (todos mestizos o negros) se describieron como « indio ». Un término que hace referencia a los Taínos y a los pueblos indigenas del Caribe en general… los cuales fueron todos exterminados. Eso explica el misterioso « I » en las cédulas dominicanas. ¿Pero por qué esa extraña apelación?
 
Un día conocí a Génésis, una franco-dominicana, en Santo Domingo. A mi pregunta: « ¿Hay racismo en la República dominicana? », me dió una respuesta inapelable: « ¿Realmente te han dicho que no hay racismo en la República Dominicana? Es completamente falso. Para ciertas cosas los dominicanos son verdaderamente más abiertos que los Europeos. Bueno. ¡Pero són muy racistas! Sobre todo entre sí. Hay discotecas en las que no te dejan entrar si no eres blanco. Yo misma he tenido problemas con esto. ¡He tenido que enseñar mi DNI francés para entrar! Siempre es mejor ser blanco. Y no cuenta solo el color de tu piel, sino también el dinero que tienes. ¡En ciertos lugares te miran mal si no tienes el coche del año! Todo depende de las aparencias. Esto es una buena base para el racismo! ».

facture couleur de peau

Una factura de un hotel donde dormi en Santiago: abajo a la derecha hay un cuadrito para indicar el color de la piel del cliente.



El velo de conformismo que todos llevaban hasta entonces empezaba a caer, notando que se trataba de un asunto sensible y mucho más complejo que previsto. Seguí un tiempo lo que empezaba a parecerse a una auténtica investigación. Las respuestas seguían evasivas, pero mi percepción de su sentido escondido se afinaba a medida que mi español mejoraba. Sentí que me acercaba a unas claves el día en que me pusieron en contacto con un profesor de historia en Villa Jaragua, al Oeste del país. Él afirmó que « en la República dominicana, siempre hubo racismo ». Pero no me dió más explicaciones.

Ha sido un psicólogo, encontrado en la sed de World Vision en Jimaní, quien iluminó de repente las palabras de Génésis: « ser negro en Republica dominicana es, en primer lugar, un problema. Los mestizos, los que tienen sangre blanca (es decir española o europea) y negra (o sea africana), no se consideran negros, ni mestizos, sino blancos. Si les preguntas cual es el color de su piel, te van a contestar "indio", con las variantes "indio claro, indio escuro"... Que sepa que un "indio escuro" generalmente es un negro. La palabra "negro" designa solo a los haitianos. Para los dominicanos es un insulto. El dominicano tiene muy poca sangre india, generalmente es mitad de origen español, mitad de origen africano. El aporte genético de los pueblos indigenas en la sociedad dominicana actual ha sido muy escaso. Decir de alguien que es “indio” es una aberración. Los “indios” de la isla son un pueblo desaparecido, un espejismo, un fantasma para los dominicanos actuales. Sin embargo siguen todos forjándose de cabo a rabo una identidad usurpada, eso para no asumir el color negro y sobretodo los orígenes africanos”*.


El diktat blanco

Si los dominicanos rechazan ese aspecto negro, aunque sea parte de su identidad, es porque tiene una connotación muy negativa. En efecto, para todos, el modelo es el blanco. El Blanco. El realmente blanco de piel –él con quien se encuentra en muy pocas ocasiones en la República dominicana-, es quien dirige el país : el poder político, económico, religioso y militar está hoy casi exclusivamente en manos de blancos.

El blanco es exageradamente valorado. Simboliza por sí mismo la riqueza, el éxito, y la belleza. Desde el punto de vista de una mayoría de dominicanos, lo que es blanco es bueno, positivo y, generalmente, « mejor ». Demuestran una xenofilia sin igual, excesiva, respecto a los blancos y los « claros ».

La percepción del negro es totalmente contraria. Como me lo explicaba una de las raras dominicanas que no adhería a la esquizofrenia ambiente: « no es porque una ínfima parte de la población es blanca que no puede controlar el país ni sentirse superior a las demás (el hecho de ser una ínfima parte de la población no impide). Los demás, precisamente los mestizos, solo ven su lado blanco. No quieren saber nada de su sangre negra. El hecho de ser negro es como un tabú. Muy poca gente es orgullosa de serlo. Hemos heredado los esquemas mentales de la esclavitud. Son presentes en todos ».


10 proverbes à ne pas répéter
►Estas expresiones están realmente utilizadas en la vida corriente. « Es imposible asumirse como negro cuando se te enseña este tipo de cosas », resumió una empleada del MUDHA enseñándome este cartel. Y el tabú del negro es tan fuerte que en la guía publicada por la oficina de turismo dominicana, uno encuentra un montón de informaciones sobre los Tainos, Cristobal Colón… pero nada, absolutamente nada, sobre la etapa esclavista de la historia dominicana. Resulta imposible para el lector entender por qué los dominicanos son tan oscuros.
 

¿Como entender tal comportamiento? Esto se esclareció a lo largo de las entrevistas, porque he tenido mucha suerte en encontrar, la mayoría de las veces por casualidad, a varias personas que se enfocaban sobre este tema. También topé con personas con un nível de instrucción suficiente para darme una respuesta objetiva. Todos ellos realizaron muchos esfuerzos para contestarme. Fueron las entrevistas más interesantes y más largas de mi viaje. Fue realmente una suerte puesto que, de las 33 entrevistas recogidas, solo algunas me permitiron llegar al fondo de la cuestión. Las demás fueron evasivas o se perdían en generalidades.

Esto es una síntesis de éstas entrevistas. Las organizé en forma de pregunta/ respuesta en una entrevista ficticia que engloba a las respuestas de: Francisco Rafael Guzman, profesor de sociologia en la Universidad Autonoma de Santo Domingo, Rocío Perez y su madre Tati Perez, profesoras de literatura en Neiba, Brígido Trinidad, biólogo en Villa Jaragua, Rafael Almanzar, personalidad artística y religiosa de la ciudad de Santiago de los Caballeros, Américo « Catuxo » Badillo Vega, Director del ramo educacional del centro Oné Respé en Santiago, Jorge Puello, profesor de danza en un bateye cerca de Santo Domingo, Ana Maria (me olvidé de apuntar su apellido), Directora de las actividades deportivas en el mismo, Rafael Lluberes, Director del centro Colibrí y de Ujedo, organismo que trabaja con temas de salud, educación, cultura y medio ambiental, en el mismo bateye, y Sirana, ejecutiva en al MUDHA en Santo Domingo (esta vez no entendí su apellido).
 

¿Me puedes hablar del racismo?


El racismo es una forma de relación entre las personas que toma muchísimo en cuenta el fenotipo y/o la cultura. Es un fenómeno a veces real, otras veces imaginario. En la República dominicana, el racismo es real, y muy fuerte. Se presenta en forma de anti-haitianismo. Es un racismo físico que toma como pretexto un racismo político.

Empezamos con un ejemplo. ¿Has notado que la gente no blanca hace muchos esfuerzos para parecerse blanca (pelo, piel, matrimonios)? Se trata de algo más que una cuestión de moda. Aquí, un « pelo bueno » es un pelo liso, de preferencia claro. Una blanca con un pelo liso es considerada enseguida como una hermosa mujer. Si se riza el pelo se considerará como loca, aunque seguirá siendo blanca. El « pelo malo », en cambio, es el pelo crespo y negro, lo más común en este país. Si una mestiza con pelo crespo se aventura a no alisar su pelo, ella va a ser considerada una rebelde, alguien que desafía al orden social y quien deberá asumir su acto. Una de las mujeres entrevistadas [durante un estudio de Catuxo] quien probó la experiencia nos contó : « un hombre me vió llegar y me dijó : ‘¡parece que no tienes marido… ya vas a ver los golpes que te darà!’’.

Socialmente hablando, la textura del pelo realmente hace una diferencia. El hecho de alisar un pelo crespo vuelve a disimularlo para « no ser negra », o serlo menos, o para dar a entender que no se quiere ser blanca. Hay una voluntad de tomar distancia con lo que una es. Los no-blancos acceptan entonces reconocerse en la negación. Es una actitud típica de submisión, en este caso al orden social dominante. De hecho, las personas consideradas como negras siempre han sido despreciadas, rechazadas, excluidas, menospreciadas en la sociedad dominicana. Acceptar ser negro es acceptar ser inferior. ¿Entonces, quien quiere ser negro?

Otro ejemplo, cuando un bebé nace más oscuro que sus padres, hay un desencanto muy fuerte, sobre todo si es una niña. Muchos padres prohiben a sus hijos, y particularmente  a sus hijas, frecuentar gente más negros que ellos. Se habla de « mejorar la raza », a la hora de casarse : hay que casarse con alguien más claro que uno mismo.

Existe entonces este racismo de autocensura, alienante, dichos estereotipos fueron ampliamente interiorizados por la población.
 

¿De dónde proviene tal fenómeno?

Toda sociedad esclavista ha sido racista. A partir del momento en el cual negros africanos fueron deportados para acá y que la esclavitud apareció en la isla, el racismo ha sido institucionalizado y utilizado para justificar la discriminación de los mismos. Además, la guerra de independencia ha sido llevada no contra el gobierno de Haití, sino contra « los Negros », el « pueblo negro », él de Haití, él de la primera República negra del mundo. Teníamos una situación de lucha social binaria dichos esquemas han quedado muy vivaces. Hoy todavía, en los manuales escolares dominicanos, hay solo un capítulo sobre la composición de la sociedad dominicana y los negros son todavía abordados desde un punto de vista negativo. Eso da lugar a una confusión entre naturaleza y condición: entre ser esclavo y volverse esclavo.

En la época de la colonización, ellos ocupaban la posición más baja de la estructura social. Su mezcla con los blancos ocurrió de manera forzada, pero no ha sido completa. En el eslabón más alto de la escala social, los blancos se han quedado entre sí. Lo que explica la situación actual: los muy ricos son todos blancos. Ellos quieren quedarse una junta homogénea. Es cierto que hay líderes negros, pero no consiguen ultrapasar el techo de cristal para acceder a éste alto nivel social. Y el racismo es un arma política muy fuerte. Lo ha sido sobre todo bajo Trujillo, el « Generalísimo »…

Trujillo fue un dictador en el poder en República dominicana entre el 1930 y el 1961. Llegó al poder con un golpe de Estado militar. Era un déspota total, los dominicanos vivían en el terror con él y él los influyó mucho. Construyó un verdadero racismo de Estado. Para él, Haití era el enemigo de siempre, la amenaza que rondaba por encima de la identidad dominicana. Él era de origen haitiano, pero se ponía cremas blanqueadoras para que no se viera.

Invasion Haiti

Los estereotipos racistas eran muy presentes en la ideología trujillista, y han inundado toda la sociedad dominicana. Están todavía muy presentes en la actualidad. Estos estereotipos no están dirigidos solo contra los haitianos, sino también contra los dominicanos. Pretendían reformular las nociones del nacionalismo dominicano volviéndole un bastión a proteger frente a los invasores haitianos. Ellos eran asimilados a « los Negros » en general. En la práctica, hemos llegado a buscar la unidad nacional a través de la negación del negro. Hoy se habla todavía de una « invasión pacífica » haitiana. Pero ¡que seria nuestra economía sin esta « invasión »!

Hubo un antes y un después de Trujillo. Antes de Trujillo, la línea de conducta en relación a Haití era el nacionalismo. Después, fue el racismo puro y duro.

Los haitianos eran numerosos en nuestro país antes de la llegada de Trujillo, hasta el punto que la gourde [la moneda haitiana] circulaba por algunas regiones. Los trujillistas empezaron revisitando la historia dominicana. Los libros de texto han sido falsificados para presentar a Haití como un peligroso enemigo. Luego el vudú fue prohibido y sus practicantes, perseguidos. Hasta hubo leyes favoreciendo la inmigración europea a coste de la inmigración africana, aunque ningún africano emigraba a República dominicana en aquel entonces.

En 1937, Trujillo lanzó una gran caza al hombre e hizo masacrar miles de negros en la frontera, cerca al río Masacre, que se llama así desde entonces porque en él ha corrido la sangre. Los criterios para matar a alguien eran el color de su piel, porque Trujillo consideraba que había demasiados negros. ¡Mató también a no-haitianos! Trujillo quiso presentar este evento por incidentes fronterizos. Dio dos pesos [menos de diez céntimos de euro] por persona asesinada al gobierno haitiano para « redimirse », pero la comunidad internacional le acusó.

El Generalísimo Trujillo acabó siendo asesinado por sus familiares en 1965. Luego llegó Balaguer, su antiguo brazo derecho, hasta recién… habría más humanidad en este país hoy si no hubieran sido por ellos.

La definición de un « nosotros » y de un « ellos » es muy útil en política. La dificultad en definirse siempre ha sido presente para los dominicanos y Trujillo utilizo esto. Poco después de la invasión estadounidense (1916-1924), Trujillo se encontró frente a una crisis económica y social. La gran pregunta, para el pueblo, era: ¿Quién soy? qué proyecto político quiero?

Había un conflicto entre las distintas clases políticas: los conservadores, los radicales, etc. Cada una se construía negando algo.

Fue también el apogeo de la influencia europea. Las teorías racistas de esta época fueron entonces presentadas como la campaña educativa del nuevo « proyecto político ».

Pocos grupos se han reivindicado como Negros, puesto que ser negro era más que todo un motivo de preocupación. Y los negros no se identificaban como tales porque eran entonces asimilados a haitianos. Salvo algunos casos escasos de intelectuales quienes se inspiraban del movimiento de la negritud que se desarrollaba en otras partes del mundo en aquel entonces. No se trataba de un movimiento interno, ni de una revuelta popular.

Se trata también de una cuestión de ignorancia. El dominicano de hoy no sabe de donde viene. Si hace búsquedas sobre sus raizes, solo obtendrá informaciones vagas porque  los vínculos entre los esclavos y su tierra natal han sido cortados cuando fueron deportados para acá. Lo que genera a menudo la sensación de no tener consciencia de lo que uno es.

 
¿Qué es ser negro en la República dominicana?

De hecho, es lo que la sociedad define como negro. Para los estadounidenses, los puertorriqueños son negros. Para los puertorriqueños, los dominicanos son negros. Para los dominicanos, los haitianos son negros y oficialmente, « no hay dominicanos  negros ».

Negamos lo que somos por factores económicos (los negros son los más pobres) e históricos (los negros recuerdan la herencia colonial). Ser negro en República dominicana es un tabú desde hace mucho tiempo. No es un estado, sino una situación condicionada por algo. Ser negro aquí no refiere a una identidad fuerte, el racismo impidiendo su afirmación.

Hay un abismo entre los negros latino-americanos y los negros de África, porque el legado de la esclavitud, aunque subterráneo, sigue muy vivo. En sus cédulas, los dominicanos negros insisten para tener su « I » de Indio. Se ve muy raramente una « N ». Es una manera de negar su color o sus orígenes negros. Esta auto-mutilación, este auto-rechazo genera por supuesto sufrimiento, del cual el racismo es a veces la misma expresión. Hasta se puede hablar de alienación. Algunos sufren de esto con tanta fuerza que hasta llegan a ser paralizados físicamente.

La lógica de subordinación que sufren los negros se expresa sobre todo en la forma de discriminación social. Si uno es « solo » negro, se vuelve difícil identificar « los otros », que solo son « no-blancos ». Es más fácil hacer la diferencia entre pobres y ricos que entre negros y blancos. Lo peor es cuando las « taras » se acumulan, por ejemplo cuando una es negra, pobre, haitiana, mujer, y vieja…

Los haitianos sufren una triple discriminación: social (el negro es pobre), étnica (el negro es haitiano), y racial (la aparencia física es confundida con los rasgos de carácter). A título de comparación, los dominicanos emigrados a Puerto Rico a menudo son bien integrados, aunque más pobres y más oscuros que los puertorriqueños. Aquí en Santo Domingo hacemos un amalgama entre negro y haitiano. El racismo anti-negro se ha convertido en anti-haitianismo. El negro es el otro, es él que viene de Haiti, es el inverso del blanco. Un Negro es un haitiano y un haitiano es un negro. En los esquemas mentales dominicanos no se acepta la identidad a entrada múltiple. Entonces el dominicano es blanco, el haitiano es negro, y punto.

Hay ésta idea que todos los haitianos son negros. Sin embargo, hay también haitianos blancos y mestizos. La religión fortalece estos prejuicios : los dominicanos creen que todos los haitianos practican el vudú y que es su única religión. Pero es muy posible en toda la isla ser católico y practicar el vudú, o incluso mezclar los dos: se llama la santería. El uno no excluye el otro. La meta, a través de estos estereotipos, es diferenciarse de ellos: ellos, los haitianos, negros, africanos, páganos, bárbaros, y nosotros los dominicanos blancos y cristianos, los hijos de Dios…

Dicho esto, la situación quizás esté cambiando: las personas que se reivindican como negras, refiriéndose a la identidad caribeña, son cada vez más numerosas. Hay un cierto interés para una « cultura negra », además tenemos cada vez más acceso a las informaciones sobre África. Grupos como el « Black power » nacen en versión dominicana, existe por ejemplo una Casa de la Identidad de la Mujer Negra en Santo Domingo. Allí trabajan sobre el arte, la música, la danza… exploran la identidad caribeña basándose en el trabajo cultural cubano, que está muy desarrollado. Pero éstas mujeres son poco apoyadas por el gobierno.
 

Háblame de los haitianos…

Cuando se habla de los haitianos aquí, se trata siempre de los haitianos pobres. Los haitianos ricos ya son menos haitianos. Si lo fueron todos, la isla ya estaría unificada. Este sentimiento se fortalece con la inmigración haitiana creciente: los haitianos que vienen aquí aceptan condiciones de trabajo más duras que los dominicanos. Una parte de ellos incluso asciende socialmente después de algunos años de residencia. Es precisamente lo que los dominicanos que quedan detrás les reprochan: se supone que los haitianos no deben dejar su lugar del nivel más bajo de la escala social. Hay entonces tensiones, peleas, rechazo para echarlos fuera o para rebajarlos. De manera general, Haití es el culpable ideal. Por ejemplo, se consume mucha droga en la República dominicana. ¿ Y de quién es la culpa ? ¡De Haití, por supuesto!

A la vez, necesitamos su trabajo y no podemos pasar del comercio con Haití.


Ayudas sociales Haiti
La táctica del gobierno dominicano es contratar, pero no dar papeles dominicanos a los inmigrantes haitianos. El problema es la diferencia de riqueza entre ambos paises, de la cual el gobierno abusa completamente. Por una parte, contratamos a trabajadores haitianos diarios para hacer la faena que nosotros mismos nos negamos a hacer. Sus condiciones laborales son una forma de esclavitud actual, basta con ver sus sueldos… Por otra parte, los rechazamos y los deportamos cuando llegan a ser molestos.

El gobierno no tiene una línea política coherente, se niega a afrontar el problema, ¡y lo oculta!

Además, la República dominicana ya es un país pobre en sí. No hay un ascensor social rápido para nadie, ni haitiano ni dominicano. La inmigración haitiana, que es intensa y real, está percibida como una tendencia al empobrecimiento, una presión hacia abajo en un país donde ya es difícil salir del paso. Se sabe que la vida cotidiana de los haitianos en Haití se limita a la supervivencia: es un pueblo que vive día a día, que solo ve el día siguiente, sin saber si estará todavía a los dos días. Los haitianos entonces no ven nada a largo plazo: han carecido pronto de tierras, pues han cortado la casi-totalidad de los árboles del país. Ahora no queda nada. Los desechos, incluso contaminantes, son tirados en cualquier sitio. Nada está organizado para durar. De esta manera, el país se degrada muy rápido. El ecosistema haitiano está arruinado. Casi no quedan recursos naturales: ni leña, ni caza, ni agua potable... Queda solo la pesca.

¿De qué vive entonces Haití? Esencialmente de la droga y de los varios tráficos (de armas y de productos de contrabando sobre todo), lo que es una constante en la isla gracias a su posición geográfica, así como de escasas transferencias de dinero.

Los haitianos ricos por su parte pertenecen a una clase económica y política muy potente en su país. Tienen desde hace mucho tiempo el apoyo, y hasta la complicidad, del gobierno dominicano. ¡Incluso bajo Aristide era así! No hay exigencias particulares del gobierno dominicano con Haití, y en sentido contrario es la inercia completa.

En todo caso, éstas dos capas de población no tienen solidaridad una con la otra. Se ignoran. Los haitianos ricos no tienen ninguna relación estable con los inmigrantes pobres y viceversa.

Por fin, todos tienen una cultura, un idioma y una historia diferentes de las nuestras. Haiti no se debe considerar solamente como un país pobre y despojado. Es un país con una expresión artistica muy rica, quizás incluso más rica que la de aquí... Haití tenía ideas firmes, ya muy avanzadas, desde la Independencia. Los haitianos han ganado una victoria contra un Imperio [el Imperio francés del siglo XVIII]. Tenían un ideal de libertad muy fuerte. Pero les faltaban estructuras políticas. Haití es un país que jamás ha conocido estabilidad desde la Independencia. Y las relaciones entre Haití y la República dominicana siempre han sido tensas. Pero debemos aprender a convivir con ellos, porque compartimos una isla. Y eso no porque lo hemos querido, sino porque dos potencias extranjeras lo han querido.

La mayoría de las instituciones que trabajan con Haití ofrecen ayuda humanitária y son un poco paternalistas. Desde hace un tiempo, el G8 pide que la isla esté unificada. Pero esto no cambiaría nada, el problema sería el mismo, o empeoraría.


¿Cual es la relación al trabajo de los Haitianos?

La tendencia predominante actualmente en el mercado laboral dominicano es la entrada en crisis del sector agrícola. El trabajo de los haitianos no entra en un situación de competencia desleal a los dominicanos, pero sí en una de vacío: se necesitan trabajadores y no los hay. Y los haitianos quieren ganar más que en Haití. Lo mismo con el sector de la construcción: los haitianos se encargan de las tareas más duras, menos pagadas y menos estables. Por lo que se ve, pocos dominicanos han sido excluidos de ésta parte  del mercado laboral. Más que un fenómeno de competencia desleal, se trata talvez de una tendencia al desplazamiento dentro del mercado laboral: las condiciones laborales de algunos sectores se deterioran, y llegan a ser ocupados poco a poco por mujeres o haitianos, por ejemplo en la costura en Santiago. Y las huelgas son raras en República dominicana.

En cambio en Haiti, la supervivencia pasa por el trabajo. ¡La gente no tiene remedio! Allá es 60 % de trabajo informal y el resto formal.
 

¿Cómo ves al futuro?

El racismo se ha intensificado estos últimos años, pero también la consciencia de los Derechos Humanos. Pero el racismo no se limita al tema de estos derechos, y no se aprehende solo a través de ellos. Tenemos también nuevos datos culturales que provienen principalmente de los Estados Unidos. Se trata del problema de los medias y de las representaciones que difunden: no tienen nada que ver con la realidad. La tele y los periódicos no son para nada representativos del país: ¡sólo se ven blancos!

Pero hay que acceptarse, incluso no siéndolo. El mayor problema en la sociedad dominicana es el trabajo sobre la « dominicanidad ». Necesitaremos mucho, mucho tiempo para resolverlo, para trabajar sobre nuestra identidad: de donde venimos, quiénes somos, éstas son las preguntas principales. De momento la cosa todavía es un poco confusa. El riesgo está en que un gobierno autoritario se aproveche de este caos para instalarse. Algunos dicen que no estamos listos para la democracia.

 

 

Léonie Ahrens

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